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martes, 25 de abril de 2017

Los secretos medievales del cementerio de Guadalajara

No se crea usted, querido lector, que es un GTV, de toda la vida. Gracias a la arqueología hoy podemos descubrir que nuestro cementerio municipal albergó los restos de muchos más paisanos que los que haya podido conocer a través de su vida y comentarios de familiares o amigos. Los trabajos realizados por los investigadores Consuelo Vara y José Martínez Peñarroya, de la empresa Castrum Patrimonio Histórico, en nuestra necrópolis arriacense han concluido en esta fase con el descubrimiento y estudio de los restos de 60 fosas en el área excavada en dos parterres situados en las proximidades del panteón de los Marqueses de Villamejor. De éstas, 20 de ellas contenían restos óseos de individuos, la mayoría de ellos en buenas condiciones de conservación y completos, pese a la acidez del terreno. Las excavaciones ser realizaron en dos catas diferentemente posicionadas con una profundidad de cerca de dos metros sobre el nivel de suelo actual. Nada más llegar al nivel del subsuelo arcilloso citado comenzaron a aparecer señales en el terreno que advertían de los buscados enterramientos por lo que la acción arqueológica pasó a ser detallada y manual en vez de mecánica.

Un posible “Castil de los Judíos”

El hallazgo y el lugar de búsqueda estaba ya basado en los indicios e informaciones aportadas bibliográficamente por diversos autores y documentación que desde el siglo XVII circulaban y que transmitían que por lo menos desde la Baja Edad Media ya existían enterramientos en este lugar extramuros de la ciudad. Ya en la edición del decano de los periódicos de Guadalajara, el centenario “Flores y Abejas”, contenía un artículo en su edición del 10 de mayo de 1896 sobre el descubrimiento de algunos arcos de ladrillo, objetos de vidrio y restos cerámicos de gran antigüedad en las cercanías del panteón de los marqueses. Otros estudios del Dr. Pradillo intuían la posibilidad de que en las cercanías de emplazamiento actual del cementerio hubiera un probable arrabal judío en nuestra ciudad desde 1173, después de la reconquista cristiana de Wad-Al-Hayara o Madinat-Al-Faray, según la profesora Consuelo Vara. Hace constar la misma investigadora que la regulación de cementerios no fue puesta en práctica hasta finales del siglo XVIII y que nuestro cementerio data de la fecha de 1840. Esto hace pensar de la existencia de un posible “Castil de los Judíos” en las cercanías antes de la Expulsión por los Reyes Católicos en 1492. “

Todos estos datos permitieron a la empresa Castrum el inicio de los trabajos de campo situados bajo dos parterres en las localizaciones con posibilidad y mayor probabilidad de hallazgos. Las sepulturas en su mayoría tienen una orientación Norte / Sur en calles irregulares sin mayor orden aparente que el descrito. Los depósitos óseos están en su mayoría en posición decúbito supino con la cabeza orientada claramente hacia el Este. Alguno de ellos también aparece con las piernas flexionadas. Son individuos de diferentes sexos y edades. El material asociado a las inhumaciones ha sido muy escaso destacando en su caso un anillo metálico y una moneda, además de restos ferros de clavos. La moneda es el objeto más importante, no por su valor, sino por la contextualización del conjunto funerario. Es un ejemplar de la moneda denominada por la comunidad numismática como “Blanca de Burgos” ya que, una vez procedido a un minucioso proceso de restauración, fue posible datarla entre las emitidas en el reinado de Enrique IV de Castilla entre las fechas de 1454-1474.

Necrópolis Bajo Medieval

Los análisis de laboratorio y estudios posteriores hacen concluir a los investigadores Vara y Peñarroya que se trata de una necrópolis Bajo Medieval a las afueras de la ciudad. Los ritos de inhumación comparados con otros de similares características de la zona, sobre todo de Toledo por ser los más avanzados y cercanos, hacen vislumbrar que quizá no fueran individuos de comunidades cristianas los que se depositaron en la necrópolis arriácense ya que estos suelen estar asociados a terrenos circundantes a las iglesias y otros centros religiosos.
Opinan que también no fueron individuos de comunidades hebraicas ya que éstos tienen unos rituales muy estrictos que posibilitan a los arqueólogos su catalogación muy clara y precisa. Optan si acaso por una comunidad mudéjar que se mantuvo en Guadalajara desde el 1085, momento de la ocupación cristiana. En aquellos años la permisividad de las autoridades ocupantes era mucho más abierta dada la implicación en la sociedad de estas comunidades. Hay que recordar que algunas de nuestras más destacadas construcciones que permanecen en la actualidad como la iglesia de Santiago y San Gil pertenecen a este estilo arquitectónico mudéjar. La población mudéjar de Guadalajara mantuvo parte de sus privilegios y derechos a su vez que estaban protegidos dedicándose según otros estudios a también otros oficios artesanos como la alfarería hasta su definitiva expulsión a principios del siglo XVII.

Objetos encontrados en el cementerio.

Hay que recordar que el barrio de la Alcallería (En el Paseo de la Estación, entre el puente del río Henares y el Alcázar) está situado en las inmediaciones del cementerio municipal y que era el lugar de concentración de la población musulmana arriácense.

Hallan más de 100 enterramientos en Panamá Viejo

Más de 100 enterramientos fueron encontrados durante la última excavación en las ruinas de la Catedral de Panamá Viejo, informó el arqueólogo Juan Guillermo Martín Rincón.

Martín anunció las cifras durante la conferencia ‘Avances de la excavación en la Catedral' en el Centro de Visitantes del Patronato de Panamá Viejo, el pasado 20 de abril. La conferencia formó parte del primer encuentro científico del proyecto ‘Una arteria del imperio. Conquista, comercio, crisis, cultura y el enlace con Panamá (Art Empire)', el cual es financiado por la European Research Council y dirigido por la investigadora Bethany Aram de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, España.

DESENTERRAR EL PASADO

De acuerdo con Martín, la excavación realizada en la Catedral, bajo la dirección del arqueólogo panameño Tomás Mendizábal, tenía como objetivo la recuperación de restos óseos humanos con el fin de adelantar análisis bioantropológicos, genéticos, isotópicos y paleobotánicos. ‘Como Panamá hace parte fundamental de las redes del imperio durante la Primera Globalización, por aquí pasó gente de diversas culturas que hacen de este sitio un lugar privilegiado para entender los primeros momentos de esta globalización', explica el arqueólogo y profesor de la Universidad del Norte de Barranquilla, Colombia. La excavación, que empezó el 10 de enero y concluyó el pasado 30 de marzo, contó con la participación del arqueólogo cubano Iosvany Hernández y estudiantes de antropología de la Universidad de Panamá. El Art Empire es un proyecto interdisciplinario, en el que confluyen distintas ramas como la arqueología, la antropología, la paleobotánica, la genética y la historia. Se contrastará la documentación con las evidencias científicas encontradas en suelo panameño.

UNA PRÁCTICA COMÚN

Sobre el resultado de las más recientes excavaciones en Panamá Viejo, Martín menciona que llamó mucho su atención la densidad de enterramientos hallados. ‘Sabemos que en la colonia los espacios sagrados, como las iglesias, eran los sitios de enterramiento, pero la densidad superó nuestras expectativas', reveló el arqueólogo y co-investigador del Art Empire. El especialista detalla que se encontraron dos tipos de entierros: primarios y reducidos, por tratarse de un sitio que se utiliza desde 1546 —cuando se emplaza la Catedral al este de la Plaza— hasta 1671, cuando la ciudad es abandonada. Los entierros primarios, explica Martín, corresponden a los individuos que están depositados completos, articulados, que han sido amortajados en una sábana de algodón y son dispuestos en una fosa individual. Por otro lado, el enterramiento reducido es aquel que ha sido modificado en la época colonial debido a la perforación o la excavación de una fosa para enterrar un nuevo individuo.

LA PRIMERA PISTA

‘Los enterramientos católicos en la colonia son sencilos, normalmente no hay un ajuar funerario a diferencia de un enterramiento prehispánico', establece el arqueólogo colombiano. Durante la excavación se encontraron muy pocos objetos de uso cotidiano. Sin embargo, aparecieron medallas religiosas y cuentas que podrían corresponder a rosarios. Los objetos que más llamaron la atención de los investigadores fueron los ‘pasamanos'. ‘Son objetos muy interesantes porque en el registro de la América colonial solo se han encontrado en Panamá y eran parte del vestido de la gente', advierte Martín, describiéndolos como finos hilos de plata y bronce anudados que servían de adornos en la ropa. ‘Ahora, al trabajar con historiadores, tenemos la posibilidad de acercarnos más a la vida cotidiana que tenía Panamá en el siglo XVII', concluye.

Fuente: la estrella de Panamá

El legado de la expedición Kon-Tiki

Este jueves se cumplirán 70 años desde que la legendaria y frágil balsa "Kon-Tiki", comandada por el aventurero noruego Thor Heyerdahl, zarpó desde el Callao rumbo a la Polinesia. El objetivo: probar su teoría de que el poblamiento de la Polinesia, y especialmente Rapa Nui, había sido hecho desde el continente americano. Pese al tiempo transcurrido, su proeza marcó un hito en lo que a exploración se refiere. "Inspiró a distintos investigadores a hacerse preguntas sobre nuestra herencia marítima y a realizar experimentos con réplicas de antiguas embarcaciones a un nivel que no se había hecho previamente", asegura a "El Mercurio" Reidar Solsvik, curador del museo Kon-Tiki, en Oslo, Noruega. "Uno podría decir que la arqueología experimental marítima es, en cierta forma, resultado de las expediciones Kon-Tiki y Ra 2 (que atravesó el Atlántico) de Heyerdahl", sostiene. La nave se basó en las embarcaciones precolombinas peruanas. El viaje de casi 7 mil kilómetros chocó con un arrecife en el atolón de Raroia, islas Tuamotu (Polinesia Francesa) el 7 de agosto de 1947. "Fue algo increíble atravesar el Pacífico en esa época y también convencer a auspiciadores de que lo apoyaran para realizar esa locura", destaca el arqueólogo chileno José Miguel Ramírez, quien es investigador del Centro de Estudios Avanzados de la U. de Playa Ancha. Heyerdahl completó su objetivo y se transformó en figura mundial. Incluso el documental que filmó de la expedición ganó un Oscar. El engaño Este primer experimento condujo a otras expediciones arqueológicas, primero a Galápagos en 1953 y luego a Isla de Pascua y otras islas del Pacífico en 1955. "En particular, las excavaciones que hizo en Isla de Pascua, las primeras hechas por arqueólogos profesionales, sentaron las bases para toda la investigación posterior que se ha hecho allí", afirma Solsvik. Fue una expedición extraordinaria, coincide Ramírez, quien trabajó con Heyerdahl en su segunda campaña a Rapa Nui, entre 1987 y 1988. "Él la organizó, consiguió el barco y trajo a cinco arqueólogos, incluyendo a William Malloy, gran pionero en revelar la isla al mundo". Heyerdahl nunca pudo probar el poblamiento de la Polinesia por pueblos precolombinos. "Creía ver similitudes en elementos aislados de ambas culturas, como algunas esculturas, pero no tenían nada en común", dice Ramírez. La evidencia más reciente apunta a que, en realidad, los colonizadores de isla de Pascua llegaron no en frágiles balsas, sino que en catamaranes, mucho más resistentes. "Toda la evidencia científica, especialmente biológica gracias a los análisis de ADN, y lingüística apunta a que pueblos que estaban más hacia el oeste fueron los que llegaron a Rapa Nui y, eventualmente, pudieron alcanzar la costa americana", asegura el arqueólogo chileno. Esos pueblos habrían procedido de las islas Salomón y Santa Cruz, que a su vez, por análisis de su lenguaje y rasgos físicos, podrían llevar su origen a la isla de Taiwán. El aventurero noruego se mantuvo firme en sus creencias hasta su muerte, en 2002. Ramírez cuenta que incluso durante la expedición de 1955, algunos isleños le hicieron un montaje espectacular. "Le armaron dos cuevas que llenaron con figuras pequeñas a las que envejecieron". Heyerdahl se fue convencido de que había una semejanza entre las figuras vistas en América y las pascuenses. Los arqueólogos que trabajaron con él le tenían tanto aprecio que nunca quisieron dejarlo en vergüenza. "Chile le debe mucho, prácticamente nadie se había interesado en la isla antes". Los aciertos de Heyerdahl superan a los errores, considera Solsvik. "Él aseguraba que una balsa podía navegar por el océano abierto y alcanzar las islas del Pacífico, y en eso estuvo en lo correcto". Además, contribuyó a reinterpretar las tradiciones marítimas peruanas y ecuatorianas precolombinas. "Hoy sabemos que esos pueblos utilizaron balsas para un intercambio comercial extensivo por parte de la costa sudamericana", explica Solsvik.

martes, 18 de abril de 2017

Descubren seis momias en una tumba de Luxor

Un equipo de arqueólogos egipcios han descubierto en la localidad de Luxor una tumba que data de la XVIII dinastía, que gobernó al Antiguo Egipto entre los años 1550 y 1298 a.C, informan medios locales. El anuncio fue realizado por el ministro de Antigüedades del país, Khaled Anani, quien también ha revelado que se encontraron seis cofres con cuerpos momificados en "muy buenas condiciones" y unas 1.500 estatuillas 'ushebti'. Estas esculturas eran depositadas en la tumba de los difuntos para que, según las creencias religiosas del Antiguo Egipto, trabajaran para los muertos en la otra vida. Asimismo, el ministro ha señalado que el descubrimiento se realizó en Dra Abu el-Naga, una localidad cercana a una necrópolis de la antigua Tebas, capital del Imperio Nuevo en la época del Antiguo Egipto, que está ubicada en la orilla occidental del río Nilo. Este descubrimiento se da dos semanas después de que el Ministerio de Antigüedades del país haya anunciado el descubrimiento de los restos de una pirámide desconocida de la dinastía XIII egipcia, que reinó entre 1783 y 1630 a.C., hace unos 3.700 años.

miércoles, 12 de abril de 2017

Hallada una necrópolis bizantina en Formentera

La consellera de Patrimonio del Consell de Formentera, Susana Labrador, el técnico Jaume Escandell y la arqueóloga, María José Escandell, han dado cuenta de unos hallazgos arqueológicos localizados en Sant Francesc. La consellera ha destacado "que el hallazgo se produjo, a raíz de una intervención arqueológica preventiva, en un solar ubicado en el casco urbano, donde se ha descubierto una necrópolis bizantina, la segunda documentada en la isla de Formentera".

Susana Labrador ha remarcado la importancia de estas intervenciones preventivas, que aunque para los promotores significan un gasto extra, con hallazgos como éste "se justifica la defensa que hace el Consell de estas intervenciones preventivas porque en Formentera hay muchos tesoros escondidos y a base de hacer este tipo de intervenciones van saliendo". En la intervención se descubrieron 4 tumbas en las que había enterradas al menos 12 personas, 8 adultos y 4 niños, junto con otros elementos de ajuar, que han permitido datar el yacimiento en la época bizantina, concretamente en el siglo VII. Jaume Escandell ha declarado que "este hallazgo es de gran interés desde el punto de vista del patrimonio cultural, teniendo en cuenta que se trata de un periodo del que se tiene poca información. Por lo tanto, su estudio supondrá una aportación científica relevante a la historiografía de la antigüedad tardía de Formentera". Ahora, el futuro de la necrópolis dependerá de lo que decida la Comisión Específica de Arqueología, que es un órgano consultivo creado en 2013 para asesorar al Consell en materia de arqueología.

La arqueóloga y directora de la intervención ha explicado que desde el año 1916, en el que Josep Colomines y Roca, excavó en la finca de Can Gabino, tres tumbas, dos de época bajo imperial y una de bizantina, no se había vuelto a encontrar ningun entierro de esta época. En cuanto al yacimiento concretó que también han aparecido 23 agujeros de cultivo para plantar árboles, de época posterior a los enterramientos. El hallazgo de las tumbas se produjo cuando el seguimiento estaba a punto de terminar, y en la esquina oeste del solar se localizaron cuatro recortes que acabaron siendo las tumbas en cuestión. En las Pitiusas, además de la ciudad de Ibiza, durante toda la antigüedad, no existió ningún núcleo poblacional. La gente vivía dispersa por el campo en unidades unifamiliares, según añadió la arqueóloga. Esto condicionó la vida de los habitantes de las islas y también la muerte, ya que las distancias con la ciudad hacían imposible transportar los cadáveres en el cementerio de la Ciudad por razones obvias, ya que el viaje podría haber durado días y no toda la familia hubiera podido desplazarse, dejando las casas y el campo vacíos. Por esta razón, desde un primer momento en el que los púnicos colonizan el campo, la gente enterraba en cementerios familiares situados relativamente cerca de las casas donde vivían. Durante las épocas romana y bizantina, las necrópolis "rurales" se mantienen en funcionamiento. En las conclusiones se ha podido comprobar que las tumbas, en un principio, estaban pensadas para contener un único individuo, pero que al final fueron reutilizadas. También han visto que estas personas fueron enterradas sin ataúd de madera, relativamente habituales en otras necrópolis, ya que no han aparecido los clavos de hierro utilizados para su construcción. El momento final de uso de esta necrópolis se sitúa en torno al siglo VII. De momento no se conoce el momento exacto en que estas cuatro tumbas se construyeron. En cuanto a enfermedades u otros aspectos ligados a la salud, el trabajo o la dieta de estos antiguos habitantes de Formentera, estos estudios están pendientes para ser realizados por la antropóloga. Lo que sí se puede decir es que las personas que fueron enterradas en esta necrópolis, debían de ser campesinos que en gran medida se dedicaban al cultivo de las tierras de los alrededores. Si juzgamos por los ajuares encontrados, se trataría de personas humildes. Los trabajos han sido realizados por la empresa POSIDONIA, formada por Ricard Marlasca, J. M. López Gari y M. José Escandell.
Fuente: cadenaser.com

Realidad virtual para viajar al antiguo Jerusalén

Una aplicación y accesorios de realidad virtual para dispositivos móviles permiten recorrer Jerusalén en la época en que murió Cristo. Un equipo de arqueólogos ha asesorado a la empresa que ha desarrollado este sistema, con el que se pueden visualizar escenarios del mundo antiguo, reconstruidos hoy con técnicas de modelado en 3D.

Cuando se visita algún lugar histórico es inevitable retroceder mentalmente a los tiempos en los que estaba en su apogeo e imaginar cómo fue en el pasado. Ahora, una aplicación ayuda a realizar ese viaje a través de dispositivos móviles y de realidad virtual para que el usuario pueda explorar con sus propios ojos escenarios del pasado, como la ciudad de Jerusalén hace dos mil años. Los visitantes la pueden ver en la época de Cristo y el rey Herodes, observando detalles como el aspecto original del Muro de las Lamentaciones. La precisión histórica de la app hace que esté dirigida tanto a turistas como a investigadores y educadores La app y la empresa que lo ha desarrollado se llaman Lithodomos ­–albañil en griego antiguo–. Un equipo multidisciplinar de especialistas en programación en 3D, historiadores y arqueólogos han trabajado en el sistema y en todos los elementos de la reconstrucción. “Lo que hace a Lithodomos VR algo único es su compromiso con la precisión arqueológica. No somos solo un grupo de informáticos, también somos doctores en arqueología que comprobamos varias veces cada detalle”, explica Simon Young, presidente de la compañía. Las representaciones que muestra Lithodomos VR se han creado usando fotogrametría (filmando y digitalizando previamente los objetos que se quieren representar) y el modelado de texturas en 3D. Herramienta para el ocio y el aprendizaje El software permite ofrecer una reconstrucción no solo de Jerusalén, también de otros lugares del mundo antiguo, como Grecia y Roma. Los usuarios pueden observarlos a través de sus dispositivos de realidad virtual o móviles adaptados –por ejemplo con el accesorio Google Cardboard–, mientras caminan entre las ruinas actuales.

La aplicación va dirigida tanto a los turistas visitantes de esos lugares o museos como a investigadores y educadores que quieran usar esta tecnología como herramienta de aprendizaje. El equipo hace hincapié en su vertiente educativa debido al rigor histórico con el que se han realizado las representaciones. “Nuestro trabajo parte de años de investigación y reflejan las mejores prácticas académicas para asegurar que, al final, el producto sea lo más preciso e informativo posible para el usuario”, afirma el equipo en su página web. Entre los proyectos desarrollados por Lithodomos VR se encuentran reconstrucciones virtuales del Templo de Venus y la antigua ciudad de Roma, las Arenas de Lutecia en París o, la más reciente, además de la representación de la antigua Jerusalén durante el año 35 DC. A pesar de estar especializada en representaciones del mundo grecorromano, la empresa está trabajando en un proyecto junto a la Universidad de Córdoba para reconstruir virtualmente el castillo de Bélmez y su entorno durante la época romana y la Edad Media.

martes, 11 de abril de 2017

Shemai, un personaje bajo la sombra

La misión arqueológica que dirige la UJA en Egipto halla la estructura funeraria donde se encuentra este difunto, hermano de uno de los gobernadores más poderosos del sur del país, Sarenput II, durante la edad de oro de la Dinastía XII (1830 a.C.). El equipo Qubbet el-hawa excava el santuario de un dios egipcio En busca de Serenput II Heqaib, su familia y otros visitantes Intuían que iba a ser una campaña prometedora y así ha sido, aunque los pronósticos han dado un cambio de rumbo ya que se han topado con un trozo de Historia en un lugar inesperado: el equipo multidisciplinar dirigido por el egiptólogo y profesor de Historia Antigua de la Universidad de Jaén (UJA) Alejandro Jiménez ha descubierto en la novena campaña de la misión arqueológica Qubbet el-Hawa una estructura funeraria intacta donde estaría enterrado el hermano de Sarenput II, el gobernador más poderoso del sur de Egipto durante la edad de oro de la Dinastía XII (1830 a. C.). La estructura, encontrada en mitad de un pasillo -que supone un lugar inusual-, comprende un pozo funerario de casi tres metros de profundidad. En el fondo había una entrada completamente tapiada y, detrás, la cámara donde está enterrado Shemai, que hasta ahora era un personaje desconocido.

"También están todos los ataúdes del difunto donde viene su identificación, el ajuar, cerámica con vasos de piedra y alabastro, maquetas de madera que representaban escenas de la vida cotidiana y rituales funerarios... Y la momia hemos visto que va con un sudario hecho de cartonaje -venda como si fuera escayola- polícromo. Hace prácticamente un siglo que no se encuentra un enterramiento con estas características, con un ajuar tan rico y tan variado", explica Jiménez sobre este descubrimiento que califican como "único", y que se han encontrado hasta las últimas ofrendas que se depositaron sobre el pozo que conduce a la cámara funeraria. Según Mahmoud Afifi, director del Departamento del Antiguo Egipto del Ministerio de Antigüedades, el descubrimiento es importante no sólo por la riqueza del enterramiento sino porque da luz a aquellos individuos que estaban "bajo la sombra del poder", por lo que "no hay mucha información sobre ellos". Las inscripciones del ataúd muestran el nombre del difunto seguido por el de su madre y padre -gobernador de Elefantina bajo el reinado de Amenemhat II-, Satethotep and Khema respectivamente. Sarenput II, el hermano mayor de Shemai, era uno de los gobernadores más poderosos de Egipto bajo los reinados de Sesostris II and Sesostris III. Además de sus deberes como gobernador de Elefantina, era el general de las tropas egipcias y responsable del culto a distintos dioses. Así, con este descubrimiento, la misión liderada por la UJA añade más datos a los hallazgos previos de más de una decena de miembros de la familia que dirigía Elefantina durante la Dinastía XII. Además de la cámara donde estaría enterrado Shemai, se ha hallado también otra tumba intacta (QH122), correspondiente al siglo XXII a. C. El estudio del difunto se desarrollará en próximas campañas, ya que en esta solamente han podido verle la cabeza y la legislación egipcia prohíbe sacar muestras. Por ello, una de las técnicas que realizan es digitalizar en 3D los objetos de mayor calidad para evitar "problemas" al regresar y estudiarlos en España.

El 7 de febrero fue también un día para marcar en el calendario de este equipo: por primera vez, una misión extranjera realizaba TAC a cinco momias halladas en campañas anteriores, gracias a la tecnología de la Universidad de Asuán. "Todavía se están procesando resultados pero los que van saliendo son alucinantes", añade el director del proyecto. Este tipo de tecnologías aportan una ayuda clave a los investigadores, ya que gracias a ellas obtienen datos que son utilizados para poder reconstruir la Historia Antigua. "Nos ofrecen nuevas perspectivas que hasta ahora no se tenían. Conforme sacamos material lo estamos analizando; puede que con la tecnología del futuro se pueda hacer algo más pero con la de 2017 estamos llegando al máximo de análisis", argumenta Jiménez. Desde el 16 de enero al 17 de marzo los investigadores se han asentado en Asuán, una zona fronteriza entre Egipto y el África negra punto de interacción de diferentes culturas. Allí han trabajado en áreas de excavación diferentes así como en el estudio del material de la campaña anterior. En primer lugar, han continuado con el análisis de la tumba con la que empezaron en 2008 (QH33); así como la excavación integral de la cámara funeraria de la tumba QH34 aa y los trabajos de excavación en el corredor exterior de la tumba QH35p y de dos cámaras funerarias de pequeña dimensión. En las cercanías de esta tumba se continuó con la documentación de la tumba QH 122, cuya excavación comenzó en la pasada campaña. De igual forma, el proyecto planteaba un nuevo enclave de investigación como la excavación de los pozos funerarios del complejo del gobernador Sarenput I (QH 36), los cuales se mantuvieron intactos o no excavados en su totalidad. Junto a los procesos de excavación, han continuado en el sitio arqueológico los trabajos de laboratorio así como el estudio y organización de los repertorios cerámicos; la interpretación de los textos epigráficos egipcios y coptos o el análisis de las muestras antracológicas, carpólogas y químicos. El proyecto, uno de los más importantes de la rama de Humanidades en España y de los proyectos españoles en Egipto y otros países del Mediterráneo, cuenta con 350.000 euros de financiación del Ministerio de Economía y Competitividad hasta el 31 de diciembre de 2019. Gracias a este impulso pueden trabajar "en condiciones dignas y a la altura de otras misiones extranjeras", algo que se agradece tras haber perdido la financiación en 2012 concedida por el Ministerio de Cultura un año antes y recuperarla gracias a la UJA.

Fuente: diariodesevilla.es