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lunes, 12 de febrero de 2018

Los Reyes Serpiente mayas

Entre las 60 mil estructuras encontradas con la ayuda de una técnica de cartografía aérea, los arqueólogos destacan una pirámide en las que habían indicios sobre la relación de las autoridades locales con la temible dinastía que se adueñó de la región.

El asombroso descubrimiento de una gigantesca ciudad maya en la selva de Guatemala ya comenzó a arrojar las primeras conclusiones para los arqueólogos y expertos de la antigua cultura centroamericana, en algunos casos arrojando más luces sobre la organización local y sus vínculos con otros reinos, pero también desatando más dudas sobre viejas interrogantes que aún no tienen respuesta.

Los objetos hallados en una tumba, ubicada sobre una pirámide en este conjunto de estructuras, mostró claros indicios entre las autoridades de la localidad de Holmul y los poderosos Reyes Serpiente. En el lugar, donde se cree que estaban enterrados el rey y la reina de la ciudad, se encontró una joya de jade con el nombre de uno de los monarcas Serpiente y un jeroglífico que demuestran la magnitud del vínculo jerárquico y de la cercana supervisión.

La tumba maya en la que hallaron los reveladores objetos y ofrendas
La tumba maya en la que hallaron los reveladores objetos y ofrendas
"Fue una gran sorpresa, porque hubo otros reinos más cercanos que tuvieron influencia. Antes se creía que no había un control directo sobre la dinastía local, sino un dominio delegativo, pero el hecho de que intercambiaban regalos muestra la jerarquía de los Reyes Serpiente", destacó el arqueólogo Francisco Estrada-Belli, uno de los tres directores que lideraron la investigación, en entrevista con Infobae.

Según señaló, los jefes locales pasaban casi una semana viajando a pie cada vez que eran convocados para ceremonias de los Reyes Serpiente, una dinastía que gobernó la región en torno al siglo VII y cuya capital estaba a casi 200 kilómetros de distancia. Los Reyes Serpiente, cuyo poderío se desconoció por mucho tiempo, llegaron a conquistar un terreno que se extendió por lo que hoy es México, Guatemala y Belice, a través de una clara dominación sobre los reinos menores. "En los textos epigráficos de los monumentos de piedra, el rey de Holmul dejó una inscripción en que se declara vasallo de los Reyes Serpiente", agregó el arqueólogo.

En la tumba se halló también un friso decorativo que detalla la lista de reyes locales, entre los cuales figura el nombre de este último monarca, Kimich Tajal Tuum, que significa Antorcha de Piedra. Por su parte, el nombre de la reina todavía no ha sido identificado.

Una de las mayores interrogantes de toda la arqueología mundial es determinar por qué colapsó la cultura maya en su período clásico, una decadencia ocurrida en torno a los siglos VIII y IX. La teoría que más consenso juntaba apuntaba a causas ecológicas, como a una excesiva deforestación y un abuso de los recursos naturales. Todo esto quedaría sin fundamento ante las características de las estructuras encontradas.

"Ahora se tiene que elaborar nuevas teorías. La destrucción del medio ambiente es menos probable. Con estas excavaciones, vamos a aprender mucho más sobre el urbanismo maya y su capacidad para modificar el ecosistema. No solo para excavarlo, también para aprovecharlo a una escala increíble", adelantó Estrada-Belli, quien lleva más de 15 años trabajando en la zona.

Estrada-Belli, explorador de National Geographic y uno de los arqueólogosque lideran en conjunto la iniciativa
Estrada-Belli, explorador de National Geographic y uno de los arqueólogosque lideran en conjunto la iniciativa
Los hallazgos muestran trabajos de ingeniería y áreas agrícolas que, incluso, llevan a creer que había una población de varios millones, multiplicando los cálculos previos, con una capacidad de proveer sustento alimenticio a un nivel casi industrial.

Para el arqueólogo, las nuevas hipótesis sobre este misterio deberán dejar de enfocarse en el cambio climático. "Es un gran indicio de que deberíamos buscar otras causas", señaló.

El hallazgo de las miles de estructuras se realizó gracias a la iniciativa guatemalteca Pacunam Lidar (Light Detection and Ranging, por sus siglas en inglés), con el trabajo de un consorcio de más de 30 científicos y arqueólogos pertenecientes a instituciones académicas líderes a nivel mundial. Los investigadores usaron una costosa tecnología láser para poder proyectar mapas arqueológicos en un área de más de 2.000 kilómetros cuadrados de tupida selva guatemalteca.

"Hay ciudades enteras de las cuales no teníamos conocimiento, que están apareciendo ahora gracias a los datos del relevamiento", resaltó Estrada-Belli en el especial de National Geographic, que será estrenado este domingo. Además, adelantó que los descubrimiento no cesarán. Todo lo contrario: "Hay 20.000 kilómetros cuadrados más para explorar y seguramente encontremos ciento de ciudades que hoy desconocemos. Se los puedo asegurar".

"Tesoros Perdidos de los mayas", el documental de NatGeo, se estrenará este domingo 11 para toda América Latina.

Los arqueólogos alertan de la huella del fuego en los petroglifos

Los principales damnificados en los incendios forestales, en cuanto a patrimonio arqueológico se refiere, son los petroglifos. Coruxo, la zona cero de los fuegos que asolaron Vigo el pasado octubre, custodia en sus montes la mayor concentración de grabados rupestres de todo el término municipal, con 21 de los 30 catalogados. Su pieza principal, Pedra Moura, resultó el más afectado, si bien no resultaron dañadas directamente la incisiones. Tras una primera valoración, desde la Comunidad de Montes de Coruxo detectaron una grieta en la piedra causada por las altas temperaturas, aunque señalan que no está situada en la parte de los grabados. Sin embargo, la arqueóloga Elisa Pereira, miembro del Instituto de Estudios Vigueses, avisa que las consecuencias reales de los incendios no se podrán evaluar hasta dentro de unos años. “Hay que vigilar las zonas chamuscadas, porque el negruzco modifica la coloración de la roca, con lo acaba afectando a la superficie; en el caso de Pedra Moura presenta ese color en uno de los laterales, junto a las incisiones”.
Para Pereira, es fundamental en estos casos realizar un estudio de las piedras alteradas: “Hay que evaluar su nivel de daño y las que no se puedan conservar, se deben documentar a través de fotografías y con un molde”. La arqueóloga advierte que a consecuencia de los fuegos de 2006 “hay algunos petroglifos que ya desaparecieron”.
Sus condiciones naturales, al raso, contribuyen a su situación de vulnerabilidad, ya que según los estudios de los conservadores, todos los cambios bruscos les afectan, al igual que las temperaturas extremas. Contribuyen a erosionar la superficie que luego es arrastrada por la lluvia.
Otra de las acciones a tomar tras un incendio es la protección de las áreas arqueológicas durante la intervención en el monte. Así, Elisa Pereira fue contratada por la Comunidad de Montes para balizar cinco elementos de arte rupestre, cercanos a los árboles quemados que próximamente serán talados.
Desde laa empresa de arqueología Anta de Moura coinciden con la valoración de Pereira. Con sede en Coruxo, su titular, Juan Carlos Castro, realizó una ruta por los montes de Gondomar una semana después de los incendios para comprobar los daños en el patrimonio. “Las altas temperaturas perjudican en general a todos los yacimientos, pero los petroglifos son los que más sufren porque la maleza que los rodea arde encima de ellos; el contacto con el fuego puede hacer que la roca pierda una capas de superficie de hasta un milímetro, si tenemos en cuenta que los grabados son surcos de entre 2 y 3 milímetros, hay muchos que pueden desaparecer”. Castro comprobó que la joya de Gondomar, Auga da Laxe, no resultó afectado: “Habían cortado la vegetación de alrededor para facilitar el acceso y eso lo protegió; es necesario mantener limpia el entorno como medida de prevención”.
La Consellería de Patrimonio tiene catalogados varios petroglifos en Fragoselo, que continúan ocultos o enterrados. El protocolo de actuación aconseja no sacarlos a la luz, dejarlos protegidos hasta que se pueda asegurar su conservación. Desde la Comunidad de Montes realizaron partidas de reconocimiento por los terrenos quemados en la búsqueda de algún grabado rupestre que pudiese haber quedado al descubierto tras la quema de la cobertura vegetal. Por el momento, aún no tuvieron resultados positivos, según su presidente, Antonio Ocampo.

Fuente: atlantico.net

Arqueólogos encuentran una inscripción china de 4.000 años de antigüedad

Una inscripción de tres o cuatro caracteres chinos de unos 4.000 años de antigüedad, ocho siglos más antigua que lo que generalmente se consideran los primeros vestigios de escritura china, ha sido encontrada en la región septentrional de Mongolia Interior, informa la agencia oficial Xinhua.

Los caracteres se han hallado en una pieza de cerámica desenterrada en las ruinas de la Cultura Xiajiatian, en la ciudad de Chifeng, anunció el experto Lian Jilin, de la oficina regional de patrimonio cultural y arqueología, el domingo.

Analistas del Museo Nacional de China confirmaron que los signos pertenecen a caracteres escritos, probablemente con tinta y un pincel elaborado con pelo animal, y que podrían aludir a algún tipo de sacrificio ritual.

El hallazgo vuelve a reabrir el debate sobre los orígenes de la escritura china, ya que los estudiosos reconocen como los primeros restos de ésta las inscripciones en "huesos adivinatorios" de la dinastía Shang (hace unos 3.200 años), pero otros defienden que los caracteres chinos son mucho más antiguos.

En 2003 se encontraron en la provincia central de Henan presuntos caracteres escritos en caparazones de tortuga con cerca de 9.000 años de antigüedad, pero la enorme diferencia temporal entre éstos y los huesos adivinatorios divide a los estudiosos sobre si considerarlos también una forma de escritura china.

La Cultura de Xiajiadian floreció antes que la dinastía Shang y se sitúa entre el fin de la era neolítica y el comienzo de la Edad de Bronce en la civilización oriental.

Arqueólogos descubren una megalópolis maya oculta en la selva de Guatemala

Una revolucionaria técnica de láser ha permitido a un grupo de arqueólogos descubrir una enorme ciudad maya oculta durante siglos en la tupida selva de Guatemala, en el norteño departamento de Petén. Esta megalópolis estaba formada por unos 60.000 edificios y una compleja red de carreteras y canales de drenaje que deja entrever que allí vivían millones de personas más de lo que se pensaba.

La tecnología de detección por luz y distancia conocida como LiDAR, que funciona por medio de rayos láser que penetran el manto forestal, ha sacado a la luz una megalópolis que un grupo de expertos hallaron cerca de los vestigios de Tikal, uno de los sitios arqueológicos más importantes de esta civilización que habitó el área en las épocas preclásica (1000 a.C-3000 a.C) y clásica (300-900 d.C). El láser ha perforado en total más de 2.000 kilómetros cuadrados de este selva tropical.

Los arqueólogos han descubierto múltiples edificios como casas, palacios, estructuras defensivas, campos de cultivo, tumbas e incluso una pirámide de 30 metros de altura, que hasta ahora se creía que era una montaña.También ha sido hallada una muralla de 14 kilómetros que rodeaba la ciudad maya de Tikal, uno de los vestigios arqueológicos más importantes de asentamientos mayas, así como calzadas que conectaban torres de avistamiento para proteger el sitio del Zotz y la megalópolis.

Los investigadores estiman que las estructuras descubiertas formaban parte de una docena de ciudades en las que vivían unos 10 millones de personas, una cifra considerablemente mayor a la que se pensaba. “Eso es dos o tres veces más de lo que la gente decía que había”, explicó Marcello A. Canuto, profesor de antropología en la Universidad Tulane, en Nueva Orleans.

Estos hallazgos se han mostrado en un reportaje producido por National Geographic que “revolucionará la manera en la que la arqueología ha visto el urbanismo, la agricultura e incluso la guerra de la civilización maya“.

Los mapas de alta resolución obtenidos con esta revolucionaria herramienta pueden revelar “cambios imperceptibles en el terreno, permitiendo la identificación de rasgos hechos por el hombre como muros, caminos y edificios“, según ha explicado en un comunicado la Fundación Patrimonio Cultural y Natural Maya.

Con este revelador “mapeo tecnológico” ahora los científicos que participaron en la investigación como Francisco Estrada-Belli, Marcello Canuto o Thomas Garrison estudiarán una megalópolis de Tikal cuatro veces más grande de lo que pensaron y con cientos de miles de habitantes más de los que habían calculado.

miércoles, 7 de febrero de 2018

Descubren un importante fósil de dinosaurio en Egipto

Investigadores de la Universidad de Mansoura en el delta del Nilo descubrieron la nueva especie de herbívoro de cuello largo, que es aproximadamente del tamaño de un autobús urbano, y podría ser solo la punta de la duna de arena para otros descubrimientos de dinosaurios en el desierto.

“Como en cualquier ecosistema, si vamos a la jungla encontraremos un león y una jirafa”. Así que encontramos la jirafa, ¿dónde está el león? “, Dijo Hesham Sallam, líder del equipo de excavación y jefe del Centro de Paleontología de Vertebrados de la universidad.

Sallam, junto con cuatro investigadores egipcios y cinco estadounidenses, escribió un artículo en la revista “Nature Ecology & Evolution”, publicado el 29 de enero, anunciando el descubrimiento.

Los expertos dicen que el hallazgo es un hito que podría arrojar luz sobre un período particularmente oscuro de la historia para el continente africano, aproximadamente los 30 millones de años antes de que los dinosaurios se extinguieran, hace entre 70 y 80 millones de años.

El dinosaurio fue nombrado “Mansourasaurus Shahinae” por la universidad del equipo y de uno de los fundadores del departamento de paleontología, el hallazgo es el único dinosaurio de ese período que se descubrió en África, e incluso puede ser un género aún no descubierto.

En el artículo, los autores dicen que los hallazgos del equipo “contrastan con la hipótesis de que las faunas de dinosaurios de la parte continental africana estaban completamente aisladas” durante el último período mesozoico. Es decir, las teorías anteriores eran que los dinosaurios de África durante ese tiempo existían como si estuvieran en una isla y se desarrollaran independientemente de sus primos del norte.

Pero los restos óseos fosilizados de Mansourasaurus sugieren una anatomía no muy diferente de las descubiertas en Europa en el mismo período, una indicación de que puede haber existido una conexión de tierra entre África y su vecino del norte.

Si bien Egipto tiene una larga historia de arqueología, la paleontología no ha gozado de la misma popularidad, o tuvo el mismo éxito.

Puede haber existido una conexión de tierra entre África y Europa. En 1911, el paleontólogo alemán Ernst Stromer dirigió una exposición al oasis de Bahariya, también en el desierto occidental de Egipto. Allí, descubrió cuatro especies de dinosaurios, incluido un tipo depredador conocido como el Spinosaurus, todos del período Cretácico. Pero todos sus hallazgos se perdieron más tarde en el bombardeo aliado del Museo de Munich durante la Segunda Guerra Mundial.

Sallam dijo que los investigadores no saben cómo vivió y murió Mansourasaurus, excepto por el hecho de que era un herbívoro. No hay indicación de si vivía solo o en una manada.

Los huesos guardan semejanza con otro descubrimiento de dinosaurios en Egipto, el del Paralititan Stromeri, excavado por un equipo estadounidense de la Universidad de Pennsylvania, cuyos hallazgos se publicaron en 2001. Pero solo en la medida en que ambos eran herbívoros de cuello largo. Se cree que el Paralititan Stromeri fue uno de los animales más grandes conocidos, con un peso de 75 toneladas y más de 30 metros (33 yardas) de largo.

El tamaño más pequeño de los Mansourasaurus es más típico de la era Mesozoica, cuando el tiempo de los dinosaurios se estaba acabando, geológicamente hablando, según Sallam. Con un largo cuello y cola, su torso habría sido similar al de un elefante africano y midiendo de punta a punta más de 10 metros (11 yardas) y un peso de varias toneladas.

El Desierto Occidental de Egipto se habría parecido más a una jungla costera durante la vida del dinosaurio, con la mitad de lo que actualmente es el país bajo el agua. Aunque encontrar un hueso de dinosaurio en un vasto desierto puede parecerse a una aguja en un pajar, también fue el producto de un trabajo agotador. El equipo había estado rastreando el área del hallazgo a más de 750 kilómetros (466 millas) al suroeste de la capital durante cinco años antes de encontrar el esqueleto parcial del Mansourasaurus en 2013.

El descubrimiento es grande para el campo de la paleontología en Egipto. Sallam dijo que él y un grupo de estudiantes de doctorado y maestría se dirigían a dar una conferencia en una universidad local cuando tropezaron con una carretera del desierto con los afloramientos geológicos apropiados que no habían notado antes. A la mañana siguiente, el equipo volvió a inspeccionarlo, cubriendo un área de varios kilómetros. No pasó mucho tiempo después de que comenzaran, cuando uno de los estudiantes lo llamó por teléfono y le dijo que debería ir a ver el número de huesos que había encontrado.

Sallam dijo que sabía desde la primera pieza de fósil que se le había demostrado que era un gran problema.

"Cuando lo vi por primera vez, les dije, si esto sale como espero, sus nombres pasarán a la historia", les dijo a sus alumnos. Ahora hay alguna esperanza de que el descubrimiento pueda traer más fondos para el campo de paleontología en Egipto y financiamiento para estudios en curso, dijo Sallam. Pero dijo que está más orgulloso de hacer que la ciencia sea real para las personas que de lo contrario no están expuestas a ella.

“Quiero decir, hemos hecho que el hombre egipcio promedio, o el hombre árabe, hablen de dinosaurios”, dijo.

Arqueólogas granadinas descubren los primeros cabellos teñidos de la historia

Arqueólogas de la Universidad de Granada han identificado una serie de rituales funerarios sin precedentes hasta la fecha, llevados a cabo entre finales del segundo y principios del primer milenio en la Cueva de Biniadrís de la isla balear de Menorca, descubriendo que los primeros cabellos teñidos de la historia formaron parte de estos ritos.

Según ha informado la Universidad de Granada en una nota de prensa, las excavaciones realizadas han permitido hallar prácticamente un centenar de cuerpos inhumados en la gruta, además de "reconocer una serie de ceremonias de corte fúnebre como el teñido del pelo de los cuerpos en color rojizo, su ubicación estratégica en el centro de la cueva, el uso de elementos cerámicos en los rituales o la apertura de orificios en el cráneo de los cadáveres".

Las investigadoras del departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Granada Eva Alarcón García y Auxilio Moreno Onorato han liderado este trabajo. La cueva analizada, situada cronológicamente en la Edad de Bronce, fue usada hace entre 3.300 y 2.600 años como recinto funerario por diferentes sociedades, dato que contribuye a su carácter único.

"No hay precedentes de este tipo de prácticas sociales en la Península Ibérica, siendo únicas de las Islas Baleares", ha expuesto Eva Alarcón, que ha añadido que "la persona inhumada era dispuesta sobre el centro de la cueva y participaban en el conjunto del ritual elementos tan variados como materias vegetales (ramas y troncos de madera)".

Uno de los momentos más significativos del rito debió de ser cuando se procedía al teñido del pelo de las personas inhumadas. "Los mechones rojizos, obviamente, debían tener un carácter simbólico para estos grupos sociales" y "se cortaban de forma perfecta para ser depositados después en recipientes de diferentes tamaños y materiales diversos: metal, cuero e incluso madera, los cuales eran escondidos en determinados rincones de la cueva", han señalado las arqueólogas Eva Alarcón y Auxilio Moreno.

Los cadáveres se inhumaban vestidos y, en las excavaciones, se han descubierto botones en forma de V con doble perforación, o sencilla y central, que presentan "un uso prolongado en el tiempo", además de agujas e incluso trozos de ropa que pertenecen a las prendas.

Hasta el momento, se han documentado cinco cráneos trepanados (orificios craneales perfectamente realizados). Todos ellos se encuentran en fase de estudio. Sin lugar a dudas, los hallazgos en la Cueva de Biniadrís abren multitud de interrogantes y líneas de investigación, no sólo desde el punto de vista arqueológico, sino también antropológico.

En estos momentos, a través del análisis del carbono 14, se estudian los restos de pelo y tejido de las prendas de los cuerpos en la Universidad de Cambridge (Reino Unido). Sin embargo, la implicación de la UGR es máxima, por lo que desde su departamento de Química Orgánica también se trabaja con el análisis de residuos en los recipientes cerámicos.

Ahora, el objetivo de la investigación pasa por resolver los enigmas que plantean los misteriosos rituales funerarios de la cueva de Biniadrís.

Fuente: cadenaser.com

domingo, 4 de febrero de 2018

Descubren en el norte de Turquía una de las primeras iglesias de Anatolia

La iglesia, de unos 1.500 años de antigüedad y hallada en las excavaciones de la antigua Adrianópolis de Paflagonia, fue construida en época de San Alipio el Estilita, uno de los santos más venerados por los cristianos de Oriente.
La que es posiblemente una de las iglesias más antiguas construidas en la península de Anatolia ha sido descubierta en la provincia de Karabük, al norte de Turquía, según informaron medios turcos.

De acuerdo a las informaciones publicadas el viernes por la agencia Anadolu, el descubrimiento fue realizado durante los trabajos de excavación arqueológica en la antigua ciudad de Adrianópolis de Paflagonia, ubicada en el distrito de Eskipazar.

El equipo desenterró una estructura datada en unos 1.500 años de antigüedad que se cree podría ser una de las primeras iglesias cristianas construidas en Anatolia. Las primeras excavaciones han permitido sacar a la luz el suelo del edificio, que está decorado con un mosaico que representa la figura de un toro.

Ersin Çelikbaş, profesor del departamento de arqueología de la Universidad de Karabük, explicó que la iglesia tiene unos 20 metros de largo y su construcción coincide con la época de San Alipio el Estilita, que se cree vivió entre los siglos VI y VII de nuestra era.

San Alipio es uno de los grandes santos venerados en la Iglesia Ortodoxa así como en la iglesias católicas orientales, y es conocido por edificar una iglesia en honor a Santa Eufemia de Calcedonia y construir junto a la misma un pilar en cuyo alto vivió la mayor parte de su vida adulta, pese a lo cual falleció a los 118 años de edad.

Adrianópolis de Paflagonia, situada a unos 3 kilómetros de la actual localidad turca de Eskipazar, fue una ciudad fundada en torno al siglo I antes de Cristo que en el siglo II d.C. fue rebautizada con el nombre del emperador romano Adriano.

En el siglo IV, bajo el reinado del emperador Teodosio, fue rebautizada como Adrianópolis en Honoriade. Constituyó un importante centro de peregrinaje para los primeros cristianos, hasta que ya bajo dominio bizantino su importancia fue decayendo hasta que quedó finalmente abandonada en el siglo VIII.