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miércoles, 24 de agosto de 2016

Planificación urbana en el Antiguo Egipto

Los faraones egipcios, recordados por sus pirámides y templos, muchos de los cuales permanecen como magníficos monumentos de su civilización, fueron también los primeros planificadores urbanos del mundo. Una línea de investigación seguida, entre otros, por un grupo de especialistas de la Universidad de Chicago en Estados Unidos, ofrece nueva información sobre cómo los faraones invertían en la planificación de ciudades. Sus innovaciones incluyeron el desarrollo de la primera configuración urbana claramente en forma de retícula, o ajedrezada, en contraposición a la proliferación desordenada y un tanto caótica de nuevas calles y edificaciones que caracterizó a muchas ciudades del pasado hasta épocas relativamente recientes. Así lo destaca Nadine Moeller, profesora de arqueología egipcia en el Instituto Oriental, adscrito a la Universidad de Chicago. Se ha venido creyendo que los griegos fueron los responsables de la invención de la configuración ajedrezada o de retícula como base para la planificación urbana, pero en realidad ahora hay pruebas de planificación urbana de ese nivel que se remontan a finales de la Cuarta Dinastía en el Imperio Antiguo, hacia el 2500 a. C. aproximadamente. Un asentamiento del Imperio Antiguo muestra casas dispuestas de forma idéntica a lo largo de una calle principal, y sigue un plano en forma de L. Su objetivo era albergar una comunidad de sacerdotes y de otro personal responsable de la conservación del culto funerario a la reina Jentkaus, cuya tumba es adyacente a este asentamiento.   Moeller ha escrito sobre sus descubrimientos y sobre el trabajo de otros arqueólogos en un nuevo libro titulado “The Archaeology of Urbanism in Ancient Egypt From the Predynastic Period to the End of the Middle Kingdom” ("La arqueología del urbanismo en el Antiguo Egipto desde el periodo predinástico hasta el final del Imperio Medio). El libro es el primer volumen de un compendio detallado del surgimiento de la civilización urbana en una sociedad que muchos estudiosos habían pensado estaba dominada por la vida aldeana. “Es una investigación importante que tendrá grandes repercusiones sobre la arqueología egipcia, y que redefinirá la forma en que los antropólogos y los historiadores de la Antigüedad entienden Egipto en el estudio comparativo de civilizaciones antiguas”, subraya Gil Stein, director del Instituto Oriental.

Fuente: noticiasdelaciencia.com

 

¿Quién mató a Moctezuma II?

En otra ocasión he comentado cómo los grandes magnicidios quedan, generalmente, en la duda de quién o quiénes fueron los autores y las razones que llevaron a la muerte del dignatario (Matos, 2011). Esta vez vamos a referirnos a la muerte de Moctezuma II, quien gobernó los destinos de Tenochtitlan entre 1502 y 1520 d.C., deceso que ocurrió en este último año a raíz del asedio de los mexicas a los españoles guarecidos en el palacio de Axayácatl. Dos versiones conocemos del fatal acontecimiento: por un lado, la de cronistas españoles como Hernán Cortés y Bernal Díaz del Castillo, quienes achacan la muerte de Moctezuma a los indígenas, y por el otro, la de cronistas de estirpe indígena como Fernando Alvarado Tezozómoc y Francisco de San Antón Chimalpahin, que, por el contrario, dicen que fue muerto por los españoles. Empecemos por transcribir lo que nos dice Cortés en su segunda carta de Relación, en donde de manera muy parca se refiere a la muerte del tlatoani mexica: Y el dicho Muteczuma... dijo que le sacasen a las azoteas de la fortaleza, y que él hablaría a los capitanes de aquella gente, y les haría que cesase la guerra. E yo lo hice sacar, y en llegando a un pretil que salía fuera de la fortaleza, queriendo hablar a la gente que por allí combatía, le dieron una pedrada los suyos en la cabeza, tan grande, que de allí a tres días murió; e yo le fice sacar así muerto a dos indios de los que estaban presos, e a cuestas lo llevaron a la gente, y no sé lo que dél se hicieron... (Cortés, s/f, p. 233). Leamos ahora cómo relata Díaz del Castillo la muerte del dirigente mexica, poniendo en boca de Moctezuma las siguientes palabras: “Yo tengo creído que no aprovecharé cosa ninguna para que cese la guerra, porque ya tienen alzado otro señor y se han propuesto no dejaros salir de aquí con vida; y así creo que todos vosotros habéis de morir”. Montezuma se puso a un pretil de una azotea con muchos de nuestros soldados que le guardaban, y les comenzó a hablar con palabras muy amorosas que dejasen la guerra y que iríamos de México. Muchos principales y capitanes mexicanos bien le conocieron, y luego mandaron que callasen sus gentes y no tirasen varas, piedras ni flechas. Cuatro de ellos se llegaron en parte que Montezuma les podía hablar, y ellos a él, y llorando le dijeron: “¡Oh, señor y nuestro gran señor, y cómo nos pesa de todo vuestro mal y daño y de vuestros hijos y parientes! Hacémoos saber que ya hemos levantado a un pariente vuestro por señor”. Allí le nombró, que se decía Cuitláhuac, señor de Iztapalapa... Párrafos adelante continúa así: No bien hubieron acabado el razonamiento, cuando tiran tanta piedra y vara, que los nuestros que lo arrodelaban, como vieron que entretanto que hablaba con ellos nos daban guerra, se descuidaron un momento en rodelarle de presto, y le dieron tres pedradas, una en la cabeza, otra en un brazo y otra en una pierna; y puesto que le rogaban que se curase y comiese y le decían sobre ello buenas palabras, no quiso, antes cuando no nos catamos vinieron a decir que era muerto (Díaz del Castillo, 1943, pp. 15-16). Vemos concordancia en el relato de los dos cronistas soldados en cuanto al motivo de la muerte del tlatoani y la manera en que ocurrió. Veamos ahora la posición de los cronistas indígenas, si bien hay que aclarar que sus escritos son muy posteriores y quizá parte de la tradición oral. Empecemos con la Relación del origen de los indios que habitan esta Nueva España según sus historias: ...y yendo á buscar al gran Rey Motecuczuma dizen que le hallaron muerto á puñaladas, que le mataron los españoles á él y á los demás principales que tenían consigo la noche que se huyeron, y este fué el desastrado y afrentoso fin de aquel desdichado Rey... (Códice Ramírez, 1980, p. 91). Alvarado Tezozómoc relata en su Crónica Mexicáyotl: En el año 2-pedernal, “1520 años”, fue cuando murió el señor Moteuczoma Xocoyotl, rey de Tenochtitlan, hijo de Axayacatzin; reinó diez y nueve años; a los tres los mataron los españoles (Tezozómoc, 1975, p. 149). Finalmente, acudimos a las Relaciones de Chalco-Amaquemecan de Chimalpahin: En el mes de Tecuilhuitontli, los españoles dieron muerte al Moteuhcmatzin, haciéndolo estrangular y después de eso huyeron aprovechando las sombras de la noche (Chimalpahin, 1965, p. 236). A lo anterior habría que sumar pictografías como el Códice Moctezuma, en el que se aprecia al emperador con soga al cuello asomándose por la azotea para calmar los ánimos; frente a él está un personaje muerto con una espada española clavada en el pecho, lo que podría significar la muerte del gobernante (Batalla Ro- sado, 1996). ¿Qué sacamos en conclusión de todo esto? Hay dos datos que considero de la mayor importancia: Bernal Díaz señala que al asomarse Moctezuma le hablaron con gran acatamiento y cesaron de tirar proyectiles, lo que implica el respeto que se le tenía; el otro, cuando acto seguido se le comunica a Moctezuma que había sido depuesto del cargo de tlatoani y se nombra como señor de México a su hermano Cuitláhuac. Esto último resulta relevante, ya que al perder el poder no era de ya de utilidad para los españoles y la guerra iba a continuar. Por lo tanto, más bien se convertía en una carga que en una ayuda. De ser así, sus horas estarían contadas...

Fuente: arqueologiamexicana.com, texto de Eduardo Matos Moctezuma

Encuentran140 esqueletos en Tucumán

El Colectivo de Arqueología, Memoria e Identidad de Tucumán (Camit) lleva encontrados más de 140 esqueletos en el Pozo de Vargas, uno de los sitios de inhumación clandestina más grandes del país, donde ya se identificó a más de 70 personas. Se trata del primer punto en el que comenzó a trabajar este equipo de arqueólogos guiados por una gran vocación y con el uso del ingenio para aplicar nuevas técnicas en la búsqueda de personas. Esta semana, Ricardo Srur y Ruy Zurita, dos de los integrantes del Camit, estuvieron en Río Cuarto para firmar convenios de trabajo con la Universidad Nacional para el trabajo con el uso del georradar de la casa de altos estudios. Además, presentaron su experiencia en una charla enmarcada en la semana previa a la sentencia del megajuicio de La Perla. “El Camit es un grupo de investigación independiente que surge del trabajo de profesionales de arqueología y estudiantes para dar un marco institucional a la labor como peritos”, señaló Srur en diálogo con PUNTAL, y agregó que “como equipo ya veníamos trabajando desde el inicio de la causa de Pozo de Vargas. Nos abocamos a todo lo que son trabajos periciales, aplicando la arqueología forense, no sólo en Pozo de Vargas sino también en el galpón N° 9 del Arsenal Miguel de Azcuénaga, donde también hubo un centro clandestino de detención, y en otras causas en Chaco y en Corrientes, aquí también en casos de enterramientos clandestinos”. - ¿Quiénes integran el equipo del Camit? ¿Solamente participan arqueólogos en sus actividades? - El equipo está integrado por arqueólogos y acompañan otros técnicos. Las investigaciones, de todas formas, se cruzan desde lo interdisciplinario. La arqueología busca hacer la reconstrucción del pasado desde la evidencia material, pero eso no quita que sumemos información a partir de la investigación de documentación escrita, sumado al acompañamiento de otras ciencias como la botánica o la geología. En lo biológico se suma el aporte en el análisis de las larvas, las pupas que están en los sedimentos, toda información que puede aportar datos. La posibilidad de trabajar con la Universidad Nacional con el uso del georradar surge por la articulación con otras disciplinas. - Dentro del trabajo de la arqueología, ¿existe una especialización en el rubro forense que siguen ustedes? - Recién empezamos a trabajar de manera oficial como peritos de la Justicia en el año 2002; cada uno de los miembros del grupo nos hemos especializado en ramas diferentes de la arqueología -señaló Zurita-. Lo que hicimos fue poner estos contenidos a servicio de lo forense, con lo que nos especializamos. Aplicamos muchas técnicas que no existían en el campo común, compartimos conocimientos con estas aristas de la Justicia. Por ejemplo, algunos compañeros están especializados en telas, y del análisis pueden determinar cómo estaba vestida la persona, si era mujer, si estaba embarazada, si sufrió la entrada de un proyectil o un objeto punzante, todo dependiendo del tipo de cortes, de estiramientos. Otros compañeros se especializaron en el análisis de sedimentos o sobre el estudio de los terrenos, siempre que sabemos de una técnica nueva la estudiamos y la ponemos en práctica. Con el ingreso de nuevos investigadores a partir del año 2012, el Camit adquirió su configuración actual como equipo consolidado en Arqueología Forense, con experiencia en causas judiciales en las provincias de Tucumán, Chaco y Corrientes, y actualmente se constituye en una referencia de equipos del interior del país dedicados al estudio de los procesos de memoria luego de la dictadura. - ¿Hay vinculación entre el Camit y el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF)? - Tenemos un vínculo institucional a través de la Justicia Federal. Nosotros lo que hacemos es recuperar los restos óseos, que quedan depositados de un modo especial. Hay una cadena de custodias que se debe respetar. Se fija la zona del crimen, se hace constar en actas todo el material que se recolectó, y se lo deja a disposición de la Justicia. Allí es cuando toma los materiales el laboratorio del EAAF para la identificación, a partir de la Iniciativa Latinoamericana, algo que es muy importante para darle una identidad a los restos. En el Pozo de Vargas, por ejemplo, recuperamos alrededor de 140 esqueletos, de los que identificamos 78, de cinco provincias: Santiago del Estero, Córdoba, Mendoza, Jujuy, Salta y Buenos Aires. Si alguien tiene dudas sobre algún familiar y no ha hecho la muestra de sangre, sería muy útil que lo haga, así podemos identificar a los restantes. El Pozo “El Pozo de Vargas es un sitio de inhumación clandestina, no es una fosa porque aquí no se lo construyó para este fin, sino que se reutilizó un pozo de agua que se había construido para abastecer a las máquinas a vapor que iban por la línea de ferrocarril que unía Tucumán con el norte del país”, describió Srur, mientras que señaló que “a mediados del '70, y hasta el año 1983, fue utilizado para arrojar los cuerpos”. Los especialistas indican que en el marco de la investigación, lo más urgente es recuperar a las personas y lograr su identificación, “pero después hay mucho trabajo para hacer desde aspectos de investigación histórica para la reconstrucción de la vida de las personas que pasaron por allí”, indicó Ricardo Srur. Tanto los integrantes de la Universidad Nacional como los miembros del Camit destacaron la importancia de contar con un georradar como el de la casa de altos estudios y de personal idóneo en su uso. Consultados sobre de qué modo se podía emplear tan avanzada tecnología, Zurina detalló diferentes aplicaciones. En este sentido, ejemplificó: “Teníamos denuncias sobre un lugar donde había funcionado un centro clandestino de detención, pero al llegar estaba todo desmantelado y reformado. Tuvimos que utilizar técnicas para explorarlo, con el uso del georradar en las paredes, y así encontramos los lugares en los que todavía quedaban los amarres de hierro que sostenían las paredes de las celdas. Era un espacio de 20x10, donde había 80 celdas”.

lunes, 22 de agosto de 2016

Hallan ánforas ibicencas en un yacimiento visigodo en Valencia

­Los vestigios visigodos de València la Vella, ubicados en Riba-Roja de Túria, habían quedado a la intemperie, fuera de los focos de los arqueólogos, desde 1980. Hasta que, a principios de este mes, una veintena de estudiantes encabezados por los directores de excavación Josep Maria Macias, Albert Ribera y Miquel Roselló –más tres ayudantes– regresaron para desenterrar los secretos que rodean la muralla. Entre los hallazgos destacan ánforas de Ibiza, del sur de Turquía, del Egeo, Palestina y Túnez, que se utilizaban para la importación de vino y aceite. El Ayuntamiento de Riba-Roja acaba de hacer público que ha llegado a un principio de acuerdo con los propietarios de los terrenos sobre los que se asienta el yacimiento visigodo para comprarlo por 70.000 euros y evitar así su expolio. Se trata de 4,5 hectáreas que acogen «uno de los conjuntos arqueológicos más valiosos de la época visigoda». «Es un yacimiento excepcional; la época visigoda está muy poco estudiada», resalta Ribera, que llevaba «muchos años» tratando de que los especialistas volvieran a ´La Vella´. Lo han conseguido en el marco de un curso de arqueología cristiana y visigoda, de ahí que el equipo esté conformado en su mayoría por estudiantes. Los trabajos concluyen hoy. Durante la primera semana de exploraciones se han hecho visibles tres nuevas torres, que se suman a las dos que ya se habían revelado a los ojos de los expertos. «De momento hemos encontrado muros de edificios importantes, pero queda mucho todavía», estima Ribera. Además de las ánforas han encontrado monedas y pequeños bronces. El georradar ha facilitado el hallazgo de otras partes antiguas.

Cirugía cerebral hace 3,000 años

Tras el hallazgo de un cráneo en un asentamiento prehistórico durante la construcción de un oleoducto en la región de Krasnoyarsk, científicos rusos del Instituto de Arqueología y Etnografía de Novosibirsk en Siberia analizan cómo se realizaba la cirugía cerebral en la Edad de Bronce. Cráneo con marca. El cráneo perteneció a un hombre de la cultura de Karasuk, quien habría fallecido entre los 30 y 40 años. De acuerdo a las marcas que presenta, sería la muestra de que se le practicó una intervención. Al parecer, la persona que se sometió a este tipo de operación vivió un tiempo después, informa el portal Siberian Times.

Encuentran 17 esqueletos en Panamá

Arqueólogos han encontrado en los últimos tres años unos 17 enterramientos de bebés y adultos indígenas en la provincia Valverde, en el noreste de la República Dominicana, revelaron ayer fuentes especializadas. Los arqueólogos pertenecen al proyecto ‘Nexus 1492: Encuentros del Caribe con un Mundo Globalizado', en el que participan varias instituciones nacionales e internacionales y que financia la Unión Europea, según dio a conocer ayer en un comunicado el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC). Corinne Hofman, investigadora principal del proyecto y decana de la Facultad de Arqueología de la Universidad de Leiden, Holanda, indicó que, según los últimos hallazgos, los indígenas enterraron a sus muertos en montículos o colocados cerca, encima, o debajo de sus lugares donde cocinaban sus alimentos. En el comunicado difundido por INTEC, Hofman precisó que entre 2013 y 2016 hallaron 17 entierros humanos cuyas osamentas datan de entre los años 1200 y 1490, confirmado por medio de la técnica de radiocarbono, así como dos entierros de perros en depósitos rituales. Los restos corresponden a niños de pocos meses y personas adultas, en su mayoría hombres. ‘Es notable el bajo número de individuos femeninos presentes en el conjunto', resaltó la experta. Hofman habló durante un acto en INTEC en el que, además, se inauguró la exposición ‘El viaje y los sellos' de Thimo Pimentel. Además, se puso en circulación la obra Indígenas e Indios en el Caribe. Presencia, legado y estudio , editada por Jorge Ulloa y Roberto Valcárcel Rojas.

Encuentran el cadáver de un hombre que sería de una antigua cultura

En la ciudad de San Pedro de Jujuy, se halló un esqueleto humano durante la construcción de un depósito de un local comercial. El hecho tuvo lugar sobre la Ruta Nacional Nº 134, y fueron descubiertos por casualidad. "En un principio se pensó que se trataba de un cadáver moderno por lo que se puso en suspenso la realización de la obra; sin embargo el peritaje realizado a los restos óseos permitió identificar la presencia de deformación cultural del cráneo, lo que llevó a desestimar tal presunción", declaró Gabriela Ortiz, investigadora del Conicet. Y agregó: "Se pudo establecer que el entierro corresponde al de un individuo adulto, aparentemente masculino. Aunque aún resta realizar la correspondiente datación radiocarbónica a los efectos de certificar con certeza la antigüedad del hallazgo, es muy probable que se trate de un individuo que perteneció a una antigua población que ocupó el valle del río San Francisco desde aproximadamente el año 500 antes de Cristo hasta el 500 de la era actual". Ortiz, perteneciente al Centro Regional de Estudios Arqueológicos de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad de Jujuy, aseguró que éste no sería el primera hallazgo de este tipo, aunque parece que se trataría de un "enterramiento aislado".