Cuando el guerrero Iquer fue enterrado, hace 4.000 años, sus sepultureros no podían imaginarse que acabara expuesto en el Museo de Luxor. Pero así ha ocurrido, gracias al trabajo de la misión arqueológica española del Proyecto Djehuty, en Dra Abu el-Naga, la necrópolis tebana en la que el equipo de investigación de José Manuel Galán lleva trabajando más de una década.
El hallazgo del ataúd del arquero de la dinastía XI (unos
2000 a.C.) tuvo lugar durante la campaña de 2008. Pintado de rojo y con
hermosos dibujos de jeroglíficos polícromos, desde entonces se ha
sometido a una exhaustiva restauración por parte de los expertos del
Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)
Fuente elmundo.com
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